miércoles, 16 de enero de 2013

El último mono

Un lesula macho
(Hart et al (2012) PLoS ONE 7(9): e44271.
doi:10.1371/journal.pone.0044271)

(Publicado originalmente en Madrid Sindical)

Hace doscientos años, en 1812, el gran zoólogo francés Georges Cuvier se atrevió a afirmar que era muy poco probable que quedara algún gran cuadrúpedo por descubrir. Era la época de la revolución industrial, cuando las grandes exploraciones geográficas casi habían alcanzado hasta el último confín del planeta, y la idea de que la ciencia llegaba a su culminación caló en la sociedad occidental. Cuvier no fue el único exponente de ese triunfalismo científico: unas décadas más tarde, en 1888, el astrónomo estadounidense Simon Newcomb afirmó que ya se estaba cerca del límite de lo que se podía saber en astronomía, y en 1900, Lord Kelvin sentenció que no quedaba nada nuevo que descubrir en física, y que en adelante habría que contentarse con hacer medidas más precisas.



Qué equivocados estaban todos. El desarrollo de la astronomía y de la física en el siglo XX ha sido espectacular, con el descubrimiento de la física cuántica, la relatividad, la expansión del Universo... Sin embargo, en el caso de la zoología, el prejuicio decimonónico sigue vivo, a pesar de que desde la aseveración de Cuvier se han descubierto, entre otros, el tapir malayo, el hipopótamo pigmeo, el oso panda, el okapi, el hilóquero, el dragón de Komodo, el pecarí del Chaco, el saola, el muntiaco gigante, por citar sólo los más conocidos; pero a pesar de que esos descubrimientos se siguen sucediendo con cierta frecuencia, aún hoy nos sorprendemos cada vez, como si fueran excepcionales.

El último descubrimiento se ha publicado hace pocos meses, con la descripción científica del lesula, un mono africano al que los científicos han bautizado con el nombre de Cercopithecus lomamiensis. El lesula es un cercopiteco de tamaño medio que vive en el centro de la República Democrática del Congo, en las selvas entre los ríos Lomami y Tshuapa, afluentes del Congo. Tiene una larga melena y unos ojos muy humanos. Los machos tienen el trasero de color azul brillante.

El primer ejemplar conocido de lesula fue encontrado en 2007 por los biólogos John y Terese Hart en la ciudad de Opala, encerrado en una jaula. Porque el lesula, aunque desconocido para la ciencia, no lo era para los nativos, que desde siempre lo han cazado por su carne. Lo triste es que, aunque acaba de ser descubierto, el lesula ya está en peligro de extinción.

¿Es excepcional el descubrimiento del lesula? No tanto. Desde 1900, y sólo en el continente africano, se han descubierto tres especies de mono más: el mono de Allen (Allenopithecus nigroviridis) en 1907, el cercopiteco de Gabón (Cercopithecus solatus) en 1984 y el kipunji o kipunyi (Rungwecebus kipunji) en 2003. En el mismo periodo de tiempo, los primates descubiertos en todo el mundo (sobre todo en la Amazonia y en Madagascar) sobrepasan la decena, y si contamos todos los grandes animales, la lista sería interminable. Pero no escarmentamos. Dentro de unos pocos años (o meses), cuando se descubra el próximo gran animal, nos volveremos a sorprender. Al tiempo.

2 comentarios:

  1. Con semejante título pensaba que iba a tratar del homo sapiens xDD esos prejuicios cognitivos...

    Por cierto, ¿qué pasó con Terra de Bloggers?

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    1. Me quedé a las puertas... Sólo pasaban a la siguiente fase los diez primeros, y yo fui el 11. Gracias por interesarte.

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