miércoles, 18 de mayo de 2016

La esfinge de Darwin

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La orquídea estrella de Navidad (Walter Hood Fitch, 1865)
En mis tiempos de estudiante solíamos decir que “Los físicos son científicos y los biólogos coleccionan sellos”. Yo estudiaba física, naturalmente. (Según Wikiquote, la frase es de Ernest Rutherford, también físico.) En el fondo de la broma, no del todo exenta de razón, está la distinción entre las ciencias duras o experimentales, como la física y la química, que se basan en la experimentación para inferir leyes generales; y las ciencias blandas o descriptivas, cuya capacidad predictiva es prácticamente nula. De acuerdo con Popper, estas últimas disciplinas ni siquiera merecen ser contadas entre las ciencias, ya que carecen de verificabilidad (o falsabilidad): No son capaces de plantear hipótesis que puedan ser confirmadas o refutadas con la experiencia.

Pero no es del todo justo catalogar la biología como disciplina meramente descriptiva; desde el siglo XX se han desarrollado varias ramas, como la genética, la biología molecular y la biología celular, que pueden recibir con todo merecimiento la calificación de experimentales. La frase está anticuada, indudablemente, pero era básicamente correcta en los tiempos en los que la biología se llamaba Historia Natural; unos tiempos, no se me interprete mal, muy anteriores a los míos. La Historia Natural comprendía fundamentalmente lo que ahora denominamos zoología, botánica y ecología.

Sin embargo, incluso entonces podían encontrarse excepciones, casos extraordinarios en los que un naturalista de genio era capaz de formular hipótesis, predicciones basadas en los hechos conocidos que, con el tiempo, fueron confirmadas por nuevos descubrimientos.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Nuevo podcast: Alexander Borodín, compositor y científico

Alexander Borodín ha pasado a la historia como un compositor ruso que formó parte del Grupo de los Cinco (con Balákirev, César Cuí, Músorgski y Rimski-Kórsakov). Se le recuerda sobre todo por su poema sinfónico En las estepas del Asia Central y por las danzas polovtsianas de su ópera El príncipe Igor. Menos conocida es su faceta de científico; y, sin embargo, fue uno de los químicos más destacados de su época en Rusia...
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miércoles, 4 de mayo de 2016

Los apóstoles de Linneo (IV): Olof Torén

Torenia asiatica (Louis van Houtte, 1858)
Los apóstoles de Linneo fueron jóvenes científicos que viajaron por el mundo para estudiar la flora y la fauna de otros países y para difundir las nuevas ideas de Linneo sobre la clasificación de los seres vivos. Aquí puedes leer sobre los tres apóstoles antriores: Christoffer Tärnström y Pehr Kalm y Fredric Hasselquist.

El cuarto apóstol, Olof Torén, nació en Sätila, en el sudoeste de Suecia, en 1718. En 1737 entró en la Universidad de Upsala, donde estudió teología e historia natural; en 1747 fue ordenado pastor. Durante los diez años de estudios, se ganó la vida como profesor particular.

lunes, 25 de abril de 2016

Los apóstoles de Linneo (III): Fredric Hasselquist

Los apóstoles de Linneo fueron jóvenes científicos que viajaron por el mundo para estudiar la flora y la fauna de otros países y para difundir las nuevas ideas de Linneo sobre la clasificación de los seres vivos. Tras Tärnström y Kalm, le toca el turno a Fredric Hasselquist.

El tercer apóstol, Fredric Hasselquist, nació el 3 de enero de 1722 en Törnevalla, que hoy forma parte de Linköping, en el sur de Suecia. Desde pequeño vivió en la pobreza. Sus padres murieron cuando tenía doce años. Fue acogido por su tío, que murió dos años después. Estudió Historia Natural y Medicina con Linneo en Upsala; el 20 de junio de 1747 defendió una tesis doctoral sobre Botánica, y ese mismo año fue elegido miembro de la Real Academia Sueca de Ciencias. El 23 de febrero de 1749 presentó una segunda tesis doctoral, esta vez sobre Medicina. Durante sus estudios se dedicó también a la poesía, para la que estaba bien dotado.

lunes, 11 de abril de 2016

El caracol de hierro

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Las fumarolas hidrotermales de las dorsales oceánicas albergan una fauna particular muy rica, que depende para su subsistencia de microorganismos quimiosintéticos que a su vez se alimentan de los minerales que emanan de las fumarolas.

En algunas de esas fumarolas, en el océano Índico, a unos 2 500 metros de profundidad, habita el caracol llamado Chrysomallon squamiferum, descubierto en 2001, aunque no fue formalmente descrito hasta 2015. Los primeros ejemplares de esta especie se encontraron en la base de las fumarolas negras del campo de fuentes hidrotermales Kairei, en la Dorsal Central del Índico, que separa las placas africana e indoaustraliana, cerca del punto triple de la isla Rodrigues, donde se une también la placa antártica. Más tarde se encontraron otras dos poblaciones de este caracol en el campo Solitaire, cerca de Mauricio, y en la Dorsal Sudoccidental del Índico, entre la placa africana y la antártica, en el campo de fumarolas de Longqi. Los caracoles de cada una de las tres localidades presentan diferencias de coloración: los de Solitaire tienen el pie blanquecino y la concha amarilla, los de Kairei son de un color marrón uniforme, y los de Longqi de color gris oscuro, casi negro; pero los análisis genéticos indican que todas pertenecen a la misma especie.

martes, 5 de abril de 2016

Nuevo podcast: Científicos olvidados: Julio Rey Pastor

Julio Rey Pastor nació en Logroño el 14 de agosto de 1888. Terminado el bachillerato en su ciudad natal en 1903, suspende el examen de ingreso de la Academia Militar de Zaragoza (entre otras, la prueba de matemáticas), y se matricula en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza. Allí se despierta su interés por las matemáticas, y ya en 1905 publica su primer trabajo: Sobre los números consecutivos cuya suma es a la vez cuadrado y cubo perfecto. En 1909 defiende en la Universidad Complutense de Madrid su tesis doctoral, Correspondencia de figuras elementales: con aplicación al estudio de las figuras que engendran, dirigida por el también matemático Eduardo Torroja Caballé, padre y abuelo de grandes ingenieros de caminos, y bisabuelo de la cantante Ana Torroja...
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viernes, 1 de abril de 2016

Los apóstoles de Linneo (II): Pehr Kalm

Pehr Kalm
(Johann Georg Geitel, 1764)
Los apóstoles de Linneo fueron jóvenes científicos que viajaron por el mundo para estudiar la flora y la fauna de otros países y para difundir las nuevas ideas de Linneo sobre la clasificación de los seres vivos.

El segundo apóstol de Linneo, Pehr Kalm, había nacido en la región sueca de Angermania, en la costa del golfo de Botnia. Sus padres eran originarios de la región finlandesa de Ostrobotnia, al otro lado del golfo, y se habían refugiado en Suecia huyendo de la Gran Guerra del Norte, que libró (y perdió) Suecia contra Rusia y sus aliados por la supremacía en el mar Báltico. Al terminar la guerra, Pehr regresó con su madre, ya viuda, a la ciudad finlandesa de Närpes, donde el padre había sido pastor luterano. Pehr Kalm estudió en la Academia Real de Turku desde 1735 hasta 1740, cuando se trasladó a la Universidad de Upsala, donde llegó a ser uno de los estudiantes más destacados de Linneo y superintendente de una plantación experimental del barón Sten Carl Bielke, cofundador con Linneo de la Real Academia de Ciencias Sueca.

lunes, 28 de marzo de 2016

Zoo de fósiles: Las dromornítidas, patos gigantes australianos

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Hace casi dos siglos, en 1830, el juez George Ranken encontró fósiles de marsupiales en las cuevas de Wellington, situadas ocho kilómetros al sur de la localidad australiana del mismo nombre, a unos trescientos kilómetros tierra adentro de Sidney. Las cuevas habían actuado como trampa natural durante mucho tiempo, y estaban llenas de fósiles. Poco despues, Ranken regresó a las cuevas acompañado por el explorador escocés Thomas Mitchell, por entonces director del servicio cartográfico de Nueva Gales del Sur. Durante la exploración de las cuevas, uno de los miembros del equipo ató una cuerda a un saliente, que se rompió cuando intentó descender. El saliente resultó ser el fémur de una enorme ave. Mitchell redactó un informe sobre este y otros fósiles encontrados en las cuevas, que envió a la Sociedad Geológica de Londres en 1831. Más tarde, en 1866, el reverendo Julian Tenison Woods descubrió dos tibias y dos huesos del pie de un ave extinta muy grande al cavar un pozo junto a un pantano a veinte kilómetros de Penola, una población situada a mitad de camino entre Adelaida y Melbourne. Woods observó que algunos huesos tenían marcas realizadas con un instrumento cortante, por lo que supuso que estas aves habían sido contemporaneas de los aborígenes. También encontró junto a los huesos fragmentos de pedernal. El yacimiento resultó ser el basurero de un antiguo asentamiento humano. Estos huesos, sin embargo, se perdieron. Por fin, en 1869, el reverendo William Branwhite Clarke, geólogo del gobierno de Nueva Gales del Sur, describió un fémur hallado a 55 metros de profundidad durante la excavación de un pozo en Peak Downs, en el centro de Queensland. Clarke y Gerard Krefft, conservador del Museo Australiano, relacionaron el fémur con las moas de Nueva Zelanda, pero un molde y varias fotografías del fósil llegaron a manos del paleontólogo Richard Owen, que publicó en 1872 la primera descripción científica del animal, al que llamó Dromornis australis. Owen relacionó la nueva especie con los emúes y casuarios. El nombre genérico, Dromornis, está formado por las palabras griegas dromeios, que significa "corredor veloz", y ornis, ave.

viernes, 18 de marzo de 2016

Nuevo podcast: Fotosíntesis y quimiosíntesis

Los seres humanos, como la práctica totalidad de los seres vivos que pueblan la Tierra, no podríamos vivir sin la fotosíntesis. Gracias a ella, las plantas no sólo producen el oxígeno que necesitamos para respirar, sino también la energía que consumimos y la materia orgánica de la que estamos hechos. En realidad, en la fotosíntesis el oxígeno es sólo un producto de desecho en el proceso que, aprovechando la energía de la luz del Sol, descompone el agua en oxígeno e hidrógeno, y combina éste último con dióxido de carbono para producir glucosa...
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lunes, 7 de marzo de 2016

Los apóstoles de Linneo (I): Christoffer Tärnström

Ostindiska huset ("Casa de las Indias Orientales")
en Gotemburgo, antigua sede de la
Compañía Sueca de las Indias Orientales,
hoy museo municipal (EVL, Erik of Gothenburg, 2006)
Carl Linneo, el fundador de la taxonomía moderna, organizó los seres vivos en clases, órdenes, familias, géneros..., creó la nomenclatura binomial latina que aún hoy se utiliza, la que llama a nuestra especie Homo sapiens, y clasificó más de 10 000 especies animales y vegetales de todo el mundo. A su muerte, dejó una colección de 14 000 plantas, 3 198 insectos y 1 564 conchas. Y, sin embargo, Linneo vivió casi toda su vida en Suecia; sólo salió de su país entre 1735 y 1738, cuando se trasladó a los Países Bajos, y viajó brevemente por Alemania e Inglaterra.

Pero Linneo contó con ayuda. En mayo de 1741, Linneo fue nombrado profesor de Medicina en la Universidad de Upsala, encargado de las asignaturas médicas. Muy pronto intercambió su puesto con Nils Rosén, profesor encargado del jardín botánico y de las clases de botánica e historia natural. Las clases de Linneo, que se impartían generalmente en el jardín botánico, eran muy populares, y aún lo eran más las excursiones botánicas y zoológicas que organizaba los sábados de verano.

Ese mismo año de 1741, el conde Carl Gustaf Tessin, uno de los políticos suecos más brillantes de la época, fue elegido miembro de la Real Academia de Ciencias Sueca. Entre 1746 y 1752 fue primer ministro de su país. Tessin propuso a la Compañía Sueca de las Indias Orientales, la mayor empresa comercial sueca del siglo XVIII, que embarcara en sus navíos un científico cada año, como médico o como pastor de a bordo, para potenciar la ciencia sueca y el estudio científico de regiones lejanas poco exploradas. El director de la Compañía, Magnus Lagerström, aficionado a las ciencias naturales, aceptó, y se solicitó a Linneo que recomendara a algún joven científico para la tarea. Linneo vio aquí una oportunidad, no sólo para estudiar la flora y la fauna de otros países, sino también para difundir sus nuevas ideas sobre la clasificación de los seres vivos. Así surgieron los "apóstoles de Linneo".