viernes, 25 de febrero de 2011

Tertulia de ciencia: Posibles causas de la extinción de los dinosaurios

He participado en la primera tertulia de ciencia de Ciencia para escuchar: Posibles causas de la extinción de los dinosaurios, junto con Ángel Rodríguez Lozano, José Ignacio Canudo, profesor de Paleontología de la Universidad de Zaragoza, y Antonio Claret Do Santos, astrofísico teórico e investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía del CSIC en Granada.

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Qué es un adive?

Escucha el podcast
(Segunda contribución de El neutrino al Primer Carnaval de la Biología, organizado por Micro Gaia.)

Según el diccionario de la RAE, un adive es un "Mamífero carnicero, parecido a la zorra, de color leonado por el lomo y blanco amarillento por el vientre. En el siglo XVI, estos animales, que se domestican con facilidad, se pusieron de moda en Europa, y se traían de los desiertos de Asia, en donde abundan.", y su nombre procede del árabe addib, que significa "el lobo". Parece claro, entonces, que es alguna especie de cánido. El Diccionario de Uso del Español de María Moliner da más pistas: "("Thos lupáster"). Mamífero carnicero de Asia, parecido a la zorra; en el siglo XVI era costumbre en Europa tenerlos como animales domésticos.".

El género Thos fue introducido por el naturalista alemán Lorenz Oken en 1816 para agrupar a los chacales y los coyotes y separarlos de los lobos. El género nunca consiguió la aceptación universal de los zoólogos, y fue rechazado definitivamente por el Comité Internacional de Nomenclatura Zoológica en 1956. El adive no puede ser el coyote, puesto que éste sólo vive en América. De las tres especies reconocidas de chacal, el chacal de lomo negro (Canis mesomelas) y el chacal rayado (Canis adustus) sólo se encuentran en África central y austral; sólo el chacal moruno (Canis aureus) habita también en Asia. Su área de distribución se extiende desde Mauritania hasta Tailandia y desde los Balcanes hasta Kenia; su pelaje, amarillo grisáceo por el lomo y blanquecino en el vientre, coincide aproximadamente con la descripción de la RAE y además, los cachorros de chacal moruno se pueden domar con facilidad. ¿Es entonces el adive el chacal moruno? Según el María Moliner, este chacal (al que llama Thos aureus) es un animal distinto. ¿De dónde viene el nombre específico lupaster que cita María Moliner?
Un lobo egipcio ("The living animals of the world", 1902)

En 1833, los exploradores y naturalistas alemanes Friedrich Wilhelm Hemprich y Christian Gottfried Ehrenberg describieron el chacal egipcio, más corpulento que el chacal moruno, y le bautizaron con el nombre de Canis lupaster por su semejanza con el lobo. Parece ser que en Egipto se le conoce con el nombre de dhib. Sin embargo, en 1926, el zoólogo alemán Ernst Schwarz identificó al chacal egipcio como una subespecie (Canis aureus lupaster) del chacal moruno, y así ha quedado hasta este año, a pesar de algunas voces discrepantes. Pero el mes pasado, un estudio genético publicado por investigadores de las universidades de Oxford y Adís Abeba (The Cryptic African Wolf: Canis aureus lupaster Is Not a Golden Jackal and Is Not Endemic to Egypt) ha demostrado que el chacal egipcio está más estrechamente emparentado con el lobo (Canis lupus) que con el chacal moruno; o bien el chacal egipcio es una subespecie de lobo (Canis lupus lupaster), y debería llamarse lobo egipcio, o bien es una especie independiente, el Canis lupaster de Hemprich y Ehrenberg.

En resumen, entre 1833 y 1926 (o incluso hasta 1956), al menos para algunos zoólogos el nombre científico del chacal (o lobo) egipcio era Thos lupaster. ¿Fue de estos zoólogos de los que María Moliner tomó la referencia para su definición del adive? Es verdad que el lobo egipcio no vive en Asia, sino en África, aunque en la antigüedad también se extendía por Palestina. Además, resulta como mínimo curioso que un animal que ya se conocía en Europa en el siglo XVI no fuera descrito hasta el XIX. ¿Quién se equivoca? ¿María Moliner, al asignar el nombre científico Thos lupaster al adive, o el diccionario de la RAE (del que probablemente María Moliner tomó el dato) al afirmar que el adive procede de Asia?
Zorro corsac (Grabado del siglo XIX)

La Enciclopedia Universal Micronet define adive de forma muy parecida, pero da como sinónimo corsac. El zorro corsac (Vulpes corsac) es un cánido que, según la Wikipedia, "habita en las estepas y zonas semidesérticas del nororiente de Asia, desde Mongolia, el sur de Rusia y el norte de Manchuria hasta Afganistán e Irán", lo que concuerda con la definición de la RAE. Ademas, la wikipedia francesa asegura que "Durant le XVIIe siècle, ils sont des animaux de compagnies très populaires." ("Durante el siglo XVII fueron animales de compañía muy populares.") Y F. Cuéllar lo confirma en su blog Español Internacional; el adive es el zorro corsac. María Moliner estaba equivocada.

Volviendo al lobo egipcio, ¿es posible que alguna otra subespecie del chacal moruno tampoco sea realmente un chacal? En 1921, el zoólogo español Ángel Cabrera publicó en el Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural la descripción del chacal de Marruecos, basada en un macho adulto cazado en Mogador (Marruecos) en 1905 y conservado en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, y lo bautizó con el nombre de Thos lupaster maroccanus por su semejanza con el Canis (o Thos) lupaster de Egipto; al mismo tiempo, renombró la ya conocida subespecie de Argelia y el Rif Thos aureus algirensis a Thos lupaster algirensis. Si Cabrera tenía razón, los chacales de Marruecos y Argelia tampoco serían chacales, sino lobos. El reciente estudio genético no aclara este punto, puesto que en él sólo se han utilizado chacales de Serbia, Israel, India y Kenia, además de los lobos de Egipto. Debería realizarse un estudio más amplio para separar claramente los lobos de los chacales. Si finalmente resultara que las subespecies norteafricanas no son chacales, sino lobos, ¿podríamos seguir llamando chacal moruno a un animal que no vive en el norte de África? ¿O deberíamos llamarlo chacal dorado, como hacen los anglófonos y los francófonos? O chacal común, como lo llaman en algunas enciclopedias españolas.

jueves, 17 de febrero de 2011

2011, Año Internacional de la Química

(Publicado originalmente en Madrid Sindical)

(Contribución de El neutrino al Segundo Carnaval de la Química, organizado por El Busto de Palas.)

Este año que comienza se cumplen cien años de la concesión del Premio Nobel de Química a Marie Curie por el descubrimiento del radio y del polonio. Una conmemoración importante, puesto que Marie Curie sigue siendo un modelo que estimula a muchos hombres y mujeres jóvenes a estudiar y dedicarse a la ciencia, y sobre todo a la química. En 2011 se celebra también el centenario de la fundación en París de la Asociación Internacional de Sociedades Químicas, germen de la actual Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC), una organización que ha sido esencial durante toda su historia para la comunicación y cooperación entre químicos de todo el mundo, y para la estandarización internacional de la nomenclatura y la formulación químicas, las masas atómicas y muchos otros datos y métodos de medida.

Coincidiendo con esos dos centenarios, la IUPAC, la UNESCO y la Asamblea General de las Naciones Unidas han declarado el año 2011 Año Internacional de la Química, para celebrar los logros de esta ciencia y sus contribuciones al bienestar de la humanidad.

Los objetivos del Año Internacional de la Química son:

  • Mejorar la comprensión y el reconocimiento públicos de la química.
  • Aumentar la cooperación internacional entre sociedades químicas, instituciones educativas, industrias, gobiernos y organizaciones no gubernamentales.
  • Promover el papel de la química en la búsqueda de soluciones para los retos globales.
  • Atraer a los jóvenes hacia las disciplinas científicas, especialmente el método científico de investigación mediante hipótesis, experimentación, análisis y conclusiones.

La química es la ciencia que estudia la estructura, propiedades y transformaciones de la materia a partir de su composición atómica. Nuestro conocimiento de la naturaleza material del mundo está basado en la química: toda la materia conocida está formada por elementos químicos o sus compuestos, y los procesos biológicos se asientan esencialmente en reacciones químicas.

La química es tanto una ciencia teórica como aplicada. La comprensión y el control de las reacciones químicas son fundamentales para la producción de alimentos, medicamentos, combustibles, metales, materiales de construcción… prácticamente todos los productos manufacturados. Su relación con la industria, y consecuentemente con la economía, es por tanto muy estrecha.

El Año Internacional de la Química celebra las contribuciones de la química al desarrollo del conocimiento, al progreso económico y al fomento de la salud y de un ambiente saludable, enfatizando el papel central que esta ciencia desempeña en la explotación sostenible de los recursos naturales.

La química va a desempeñar un papel fundamental para afrontar los retos a los que se enfrenta la Humanidad, como por ejemplo el desarrollo de la medicina molecular y la creación de nuevos materiales y de fuentes sostenibles de alimento y energía; y su contribución al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio acordados por las Naciones Unidas será indispensable.

La química, nuestra vida, nuestro futuro.

martes, 15 de febrero de 2011

Mammuthus primigenius, el mamut lanudo

Desde tiempo inmemorial, los nativos siberianos han encontrado restos de mamuts en la tundra, y han comerciado con el marfil de sus enormes colmillos. A partir del siglo XVII, las noticias de estos restos empezaron a llegar a Europa, pero no fue hasta 1728 cuando el médico británico sir Hans Sloane los identificó como pertenecientes a algún tipo de elefante....

Sigue leyendo y escucha el podcast en Zoo de Fósiles.

viernes, 11 de febrero de 2011

Siempre hay un pez más grande

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(Contribución de El neutrino al Primer Carnaval de la Biología, organizado por Micro Gaia. Aunque trata sobre bichos un poquito más grandes que las bacterias.)

En las búsquedas de Google que conducen a El neutrino hay un tema recurrente: los récords del reino animal. Después de El rinoceronte más grande, hoy le toca el turno al pez más grande.

Tiburón ballena (Robbie N. Cada, FishBase)
El número uno no tiene discusión: es el tiburón ballena (Rhincodon typus), que, afortunadamente, sólo se alimenta de plancton. Habita en aguas cálidas de todos los océanos, y puede medir hasta 20 metros de longitud, según las últimas mediciones realizadas mediante fotogrametría asistida por láser (medida sobre una fotografía en la que la escala absoluta está determinada por dos haces láser situados a una distancia conocida) publicadas en el número de enero de 2011 del Journal of Fish Biology, y pesar más de 36 toneladas.

Esturión beluga (Robbie N. Cada, FishBase)
El tiburón ballena, como todos los tiburones, pertenece a la clase de los condrictios, la de los peces cartilaginosos. Los peces óseos, por su parte, constituyen la superclase de los osteictios. Entre ellos, el más grande es el esturión beluga (Huso huso), que habita en las cuencas de los mares Negro y Caspio, y ocasionalmente en el Mediterráneo, tanto en agua dulce como en agua salada. El esturión beluga más grande del que se tiene noticia medía 8 metros y pesaba 3.200 kilos, aunque hoy en día, debido a la pesca a la que se ve sometido para la obtención del caviar, es difícil encontrar ejemplares tan grandes.

Regaleco (George Brown Goode y Tarleton H. Bean, 1895)
Hay otro pez óseo que sin ser más grande es más largo que el esturión beluga (y quizá incluso más largo que el tiburón ballena): el regaleco (Regalecus glesne), un pez serpentiforme que habita en las profundidades marinas, entre los trescientos y los mil metros de profundidad, y que puede llegar a medir hasta 17 metros, aunque su peso no supera los 300 kilos.

Aunque el esturión beluga remonta los ríos para desovar, no se le considera un pez estrictamente de agua dulce. Entre los peces de agua dulce, la competición para elegir el pez más grande está más reñida. Hay división de opiniones según las fuentes que se consulten.

Según FishBase, el más largo es el paiche (Arapaima gigas), que habita en la cuenca del Amazonas y en otras cuencas sudamericanas, y puede alcanzar los 4,5 metros de longitud, aunque no supera los 200 kilos de peso. Sin irse tan lejos, se puede ver uno en Faunia, en Madrid, o al menos se podía ver hace unos años; no llegaba a esas dimensiones, pero de todos modos era impresionante. Sin embargo, otras fuentes no dan al paiche más de 2,5 metros de longitud.

Para la Wikipedia, es más larga la raya gigante de agua dulce (Himantura chaophraya). Vive en los grandes ríos y estuarios del sudeste asiático, mide 4,6 metros de largo por 1,9 de ancho, y tiene un aguijón venenoso de hasta 40 centímetros en la cola, que puede perforar incluso el hueso. Aunque para FishBase no mide más de 2,4 metros, en lo que todas las fuentes están de acuerdo es en que con sus 600 kilos es el pez de agua dulce más pesado.

Pez espátula del Yangtsé (1868)
Para National Geographic, el pez de agua dulce más largo es el pez espátula del Yangtsé (Psephurus gladius), que en el pasado podía llegar a los 7 metros de longitud y 450 kilos de peso. Pero el pez espátula del Yangtsé se encuentra en peligro de extinción, y no se ha visto ningún ejemplar salvaje desde 2003. Sus medidas registradas según otras fuentes no sobrepasan los 3 metros y 300 kilos.

Finalmente, según el Libro Guiness de los récords el pez de agua dulce más grande es el siluro gigante (Pangasianodon gigas), aunque no pasa de 3,2 metros de longitud y 350 kilos de peso. También se encuentra en peligro de extinción, y vive en el río Mekong. No es una referencia muy científica, pero lo cito aquí porque de un pariente del siluro gigante, el más pequeño Pangasianodon hypophthalmus, que habita también en el sudeste asiático, en las cuencas del Mekong y del Chao Phraya, proceden los filetes de panga que de un tiempo a esta parte han aparecido en nuestras pescaderías.

¿Existen peces más grandes, desconocidos para la ciencia, hoy en día? En 1930, el barco oceanográfico Dana recogió una enorme larva de tipo leptocéfalo de 1,83 metros de longitud, que recibió el nombre de Leptocephalus giganteus. Las larvas leptocéfalas son alargadas, comprimidas y transparentes, y son características de las anguilas, entre otros peces. En el hipotético caso de que su ciclo de crecimiento fuera semejante al de la anguila, el pez adulto mediría unos treinta metros. Pero no sólo las anguilas tienen larvas leptocéfalas. Aunque el ejemplar pescado por el Dana se ha perdido, del estudio de la anatomía de otros especímenes semejantes (aunque algo más pequeños), clasificados en la misma especie, se ha concluido que no pertenecen al orden de los anguiliformes (que comprende las anguilas, las morenas y los congrios), sino a la familia de los notacántidos o anguilas espinosas, que a pesar de llevar también el nombre de anguila pertenecen a un orden diferente, el de los notacantiformes. En las anguilas espinosas, el crecimiento se produce casi exclusivamente en el estado larvario; parece descartado entonces que el espécimen del Dana fuera una larva de la legendaria serpiente de mar.

Un regaleco encontrado en la costa estadounidense del Pacífico en 1996 (U.S. Navy, 1997)

lunes, 7 de febrero de 2011

La medida de la velocidad de la luz

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El mes pasado ya comentamos que fue el astrónomo danés Ole Rømer el primero que demostró experimentalmente la finitud de la velocidad de la luz. Rømer determinó en 1676 que la luz tardaba 22 minutos en recorrer el diámetro de la órbita de la Tierra alrededor del Sol. En 1690, el neerlandés Christiaan Huygens combinó este resultado con la estimación de la época de la distancia de la Tierra al Sol y obtuvo un valor para la velocidad de la luz de 220.000 km/s.
Pero los resultados de Rømer no convencieron a toda la comunidad científica. Cassini, superior de Rømer en el Observatorio Real de París, y Hooke en Inglaterra presentaron objeciones a una velocidad finita tan alta y defendieron (equivocadamente) la infinitud de la velocidad de la luz.
La evidencia definitiva llegó en 1725, con el descubrimiento de la aberración de la luz. El astrónomo inglés James Bradley trataba de medir la distancia a las estrellas triangulando su posición en dos épocas diferentes del año. Es lo que se llama la paralaje. Si la medida se hacía cuando la Tierra se encontraba en puntos opuestos de su órbita, la determinación precisa de la variación en la posición aparente de la estrella en el cielo permite definir un triángulo y, por tanto, calcular la distancia de la Tierra a dicha estrella. Estas medidas venían realizándose desde el siglo XVI, pero los desplazamientos que se medían en los distintos puntos de la órbita terrestre no eran coherentes con los que cabía esperar de una paralaje. Bradley, ayudado por el parlamentario y astrónomo aficionado Samuel Molyneux, descubrió que la posición aparente de las estrellas sufría un desplazamiento que sólo dependía de la componente de la velocidad orbital de la Tierra transversal a la luz de la estrella. Este desplazamiento, que puede alcanzar hasta 20 segundos de arco (o sea, 1/180º), es independiente de la distancia a la estrella.
La aberración de la luz sólo es posible si su velocidad es finita. El efecto, en definitiva, es una composición de dos velocidades perpendiculares. Un fenómeno análogo es el que se observa cuando se corre o se viaja en coche bajo la lluvia. Cuanta mayor es la velocidad con la que nos desplazamos, mayor es la inclinación aparente de las gotas de lluvia en su caída.
Bradley determinó que la velocidad de la luz es 10.210 veces mayor que la velocidad de la Tierra en su órbita, lo que corresponde a poco más de 300.000 kilómetros por segundo, un valor muy próximo al actual.
En 1849, el físico francés Hippolyte Fizeau realizó la primera medición de la velocidad de la luz sin recurrir a fenómenos astronómicos. En su experimento, envió un haz de luz a un espejo situado en la colina de Montmartre (París), desde el monte Valérien, a 8633 metros de distancia. El espejo devuelve la luz al observador pero se ha colocado en su recorrido una rueda dentada giratoria de manera que la luz puede pasar por las escotaduras, pero queda interrumpida por los dientes. Cuando la rueda gira lentamente, la luz que regresa se observa de manera intermitente. A mayor velocidad, llega un momento en el que la persistencia de la visión en la retina impide observar la intermitencia, y la luz parece fija. Pero Fizeau observó que cuando la rueda alcanzaba las 12,6 revoluciones por segundo, la luz dejaba de verse: el haz de luz que pasaba por una escotadura a la ida se encontraba con un diente a la vuelta. De esta manera, Fizeau pudo determinar el tiempo que tardaba la luz en ir y volver desde la rueda dentada al espejo, y así medir su velocidad: 315.000 km/s. Un error de sólo un 5%, impresionante para los medios con los que se contaba en la época. En 1868, el físico francés Léon Foucault perfeccionó el experimento sustituyendo la rueda dentada por un espejo giratorio, y obtuvo una velocidad de 298.000 km/s.
En 1878, el físico estadounidense Albert Michelson, con un dispositivo similar al de Foucault, obtuvo un valor de 300.140 ± 480 km/s. Por primera vez, el valor actual estaba contenido en el intervalo de error. El mismo Michelson, en 1926, realizó la experiencia entre el monte Wilson y el monte San Antonio, distantes 35 kilómetros, y obtuvo 299.796 ± 4 km/s.
En 1947, el físico inglés Louis Essen utilizó una cavidad de microondas para calcular la velocidad de la luz a partir de la medida de las frecuencias de resonancia de las microondas en la cavidad y de las longitudes de onda de las mismas, deducibles de geometría del dispositivo. (La velocidad de una onda es el producto de su longitud de onda por su frecuencia.) La velocidad así obtenida fue de 299.792 ± 3 km/s. En 1950 refinó el experimento y obtuvo un valor de 299.792,5 ± 1 km/s.
En 1958, el físico inglés Keith Davy Froome obtuvo 299.792,5 ± 0,1 km/s con un interferómetro de ondas de radio milimétricas.
En 1972, con un láser estabilizado de helio-neón, alcanzó una precisión impensable hasta entonces: 299.792,4574 ± 0,0011 km/s. Con el mismo tipo de láser, Woods, Shotton y Rowley perfeccionaron el experimento y en 1978 obtuvieron un valor aún más preciso: 299.792,45898 ± 0,0002 km/s. De hecho, su precisión era mejor que la del antiguo metro patrón de platino iridiado.

martes, 1 de febrero de 2011

Argentavis, el ave argentina magnífica

Argentavis magnificens (“ave argentina magnífica”), un ave de unos siete metros de envergadura y tan alta como un hombre, vivió en la Pampa argentina a finales del Mioceno, hace entre 8 y 6 millones de años. Su envergadura duplica la del albatros, la mayor entre las aves vivientes; su peso, estimado en setenta u ochenta kilos, cuadruplicaba el de la avutarda común, el ave voladora más pesada existente...

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