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miércoles, 25 de mayo de 2011

Almendras amargas

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(Publicado originalmente en Madrid Sindical)

(Contribución de El neutrino al Quinto Carnaval de la Química, organizado por Scientia, y tercera contribución al Cuarto Carnaval de la Biología, organizado por BioUnalm.)

Almendras (Danielle Keller, 2006)
¿A quién no le ha pasado? Estamos comiendo almendras y, de pronto, una, que suele ser la última para más inri, nos sale amarga. ¿Por qué hay almendras amargas? Las almendras amargas proceden de lo que los agricultores llaman “almendros bordes”, que crecen de vez en cuando en las plantaciones de almendros. Las almendras amargas contienen una sustancia llamada amigdalina que, al mezclarse con el agua de la saliva, se descompone en glucosa (azúcar), benzaldehído (que da el sabor amargo) y ácido cianhídrico o cianuro de hidrógeno; sí, el veneno. Según unos autores, veinte almendras amargas bastan para matar a una persona adulta; según otros, habría que comer entre uno y tres kilos. Por si acaso, más vale escupirlas.

viernes, 22 de mayo de 2009

El dragón de Komodo es venenoso


El dragón de Komodo (Varanus komodoensis) es el mayor lagarto del mundo, con tres metros de longitud y más de cien kilos de peso. (Los cocodrilos, como explicaré en otra ocasión, no son lagartos.) El dragón de Komodo habita en varias islas de Indonesia central (Komodo, Rinca, Flores, Gili Motang y Gili Dasami). Su técnica de caza consiste en infligir profundas heridas a sus presas y esperar a que mueran desangradas. Hasta ahora se creía que las mordeduras del dragón de Komodo provocaban septicemia en sus víctimas, debido a las bacterias que viven en su boca. Sin embargo, un equipo de investigadores australianos ha descubierto ahora que las glándulas salivares de estos animales segregan un veneno, similar al de algunas serpientes, que dilata los vasos sanguíneos, eleva la tensión arterial y evita la coagulación de la sangre. Esto, unido a las profundas heridas que causan sus decenas de dientes serrados, hace que la víctima se desangre en pocas horas. Así, el dragón de Komodo minimiza el contacto con la presa viva, y es capaz de matar cabras, perros, cerdos, jabalíes, ciervos, búfalos e incluso humanos.

Las glándulas venenosas no se habían descubierto hasta ahora porque, a diferencia de las serpientes, el veneno no se inyecta a través de hendiduras de los dientes, sino que se libera por orificios situados en la mandíbula, entre los dientes. Ha hecho falta una resonancia magnética de una cabeza de dragón de Komodo conservada en el Museo de Historia Natural de la Universidad Humboldt de Berlín para detectarlas; después, el descubrimiento se ha confirmado con la extracción quirúrgica de las glándulas de un ejemplar moribundo en el Zoo de Singapur y el análisis químico de la saliva.

Los investigadores han comparado además la anatomía de la mandíbula del dragón de Komodo con los fósiles de uno de sus parientes más cercanos, megalania (Varanus priscus), un varano de seis o siete metros de longitud que vivió en Australia hasta hace unos 40.000 años, y han concluido que este gigante también era venenoso. Megalania coincidió posiblemente con los primeros humanos en ese continente, e incluso hay quien dice que aún sobrevive en algunos rincones perdidos de Australia. Resultaría sorprendente que un animal tan enorme pudiera haber pasado desapercibido, pero no lo es tanto si tenemos en cuenta que el dragón de Komodo no fue descubierto por la ciencia hasta 1910, y que Australia es 20.000 veces más extensa que la isla de Komodo.

viernes, 17 de abril de 2009

Las quelonias, unas mariposas de armas tomar


Las mariposas llamadas quelonias, como la gitana (Arctia caja) de la ilustración, son un grupo de mariposas robustas y velludas, de alas anchas y vistosas, que han desarrollado varios medios de defensa para protegerse de los depredadores. Aunque incluidas entre las mariposas nocturnas por su anatomía (pliegan las alas hacia atrás, cubriendo las posteriores con las anteriores), la mayor parte de las quelonias son activas durante el día.

En primer lugar, los vivos colores y olor repugnante de las quelonias advierten a los pájaros de su toxicidad. Muchas especies acumulan en su organismo sustancias venenosas que obtienen de las plantas de las que se alimentan. Las que no lo hacen también presentan una coloración semejante para confundir a los depredadores. Algunas especies son capaces de sintetizar sus propias defensas químicas. Las orugas están cubiertas además de pelos urticantes.

El veneno, habitualmente obtenido por las orugas, se mantiene en el cuerpo durante toda la vida de la mariposa, y puede ser transmitido por las hembras a los huevos. Además, en algunos casos, el macho puede transferir el veneno a la hembra durante la fecundación, como parte del contenido del espermatóforo, el paquete de espermatozoides que el macho introduce en la hembra. Si la hembra procede de una oruga que se alimentó de una planta no venenosa, y carece por tanto de sustancias tóxicas, utilizará el veneno cedido por el macho para proteger sus huevos y en algunos casos es capaz incluso de distribuirlo por su propio cuerpo, y esto en cuestión de segundos.


Las quelonias también presentan, aunque no es una característica exclusiva de este grupo, un órgano en el tórax formado por unas membranas que, al vibrar, producen ultrasonidos. Estos ultrasonidos sirven para el apareamiento y también para anunciar a los depredadores su toxicidad, e incluso se ha comprobado que pueden desorientar a los murciélagos.