martes, 10 de mayo de 2011

La ballena más pequeña

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(Contribución de El neutrino al Cuarto Carnaval de la Biología, organizado por BioUnalm.)

Las búsquedas en internet pueden dar resultados inesperados. Según las estadísticas de Blogger, han llegado a El neutrino varios internautas en busca de "la ballena más pequeña", supongo que atraídos por El tiburón ballena más pequeño del mundo, que a Google le ha debido de sonar parecido. El caso es que no es fácil decir cuál es la ballena más pequeña. No es fácil, porque primero hay que decidir qué se entiende por ballena.

En sentido amplio, a veces se llama ballenas a los cetáceos en general. Curiosamente, casi todas las fuentes coinciden en señalar a la vaquita marina (Phocoena sinus), una tímida marsopa endémica de las aguas costeras turbias del norte del golfo de California, como el cetáceo más pequeño. Y digo curiosamente porque todas esas fuentes se equivocan. La vaquita marina mide entre 135 y 144 centímetros de longitud y pesa entre 43 y 47 kilos, pero hay otras dos especies aún menores. La marsopa negra (Neophocaena phocaenoides), llamada también marsopa lisa porque carece de aleta dorsal, mide de 120 a 160 centímetros de longitud y pesa de 25 a 40 kilos. Habita en las aguas costeras cálidas y poco profundas y en algunos ríos de Asia, desde Pakistán hasta Corea, Japón, Borneo y Java. Y la franciscana, o delfín del Plata, Pontoporia blainvillei, que vive en las aguas costeras y los estuarios de la costa atlántica sudamericana, desde el Trópico de Capricornio, en Brasil, hasta la península de Valdés, en Argentina, pesa sólo entre 20 y 61 kilos; mide algo más que las dos marsopas citadas, de 130 a 175 centímetros, pero una parte apreciable de esta longitud, entre 20 y 25 centímetros, corresponde al hocico, que proporcionalmente es el más largo entre todos los cetáceos.

Sin embargo, estos tres cetáceos no son realmente ballenas, sino delfines o marsopas, pertenecientes al suborden de los odontocetos, o cetáceos con dientes. Las ballenas verdaderas pertenecen al suborden de los misticetos, que tienen barbas o ballenas en lugar de dientes. Entre los misticetos, la especie de menor tamaño es la ballena franca pigmea (Caperea marginata), un cetáceo muy poco conocido que habita en los océanos circumpolares del hemisferio sur. Los adultos miden entre seis metros y seis metros y medio de longitud, y pesan alrededor de tres toneladas.

La ballena franca pigmea es la única especie de la familia de los neobalénidos (pero ver aquí). Recibe su nombre de su pequeño tamaño y de su parecido con las ballenas francas verdaderas, de la familia de los balénidos. Como ellas, tiene una cabeza enorme, que abarca un cuarto de su longitud total, y la mandíbula inferior muy curvada. Sin embargo, genéticamente está más emparentada con la familia de los balenoptéridos, a la que pertenecen los rorcuales, como el famoso y enorme rorcual azul, llamado también ballena azul. La ballena franca pigmea se parece a los rorcuales en la esbeltez de su cuerpo y en la presencia de una pequeña aleta dorsal. Es un animal de color gris oscuro en el dorso y más claro en el vientre, con un par de manchas claras detrás de los ojos. Se alimenta de krill y de otros pequeños crustáceos.

Es muy poco lo que se sabe sobre la ballena franca pigmea, porque es una especie muy difícil de observar. Los primeros especímenes estudiados por la ciencia fueron recogidos entre 1839 y 1843 por los barcos Erebus y Terror, durante la expedición británica a la Antártida capitaneada por Sir James Clark Ross; y la especie fue descrita en 1846 por el naturalista inglés John Edward Gray.

Casi todo lo que se sabe de la ballena franca pigmea procede del estudio de ejemplares varados en la costa. Sus costillas, por ejemplo, son muy aplanadas, y las extensiones laterales de las vértebras, llamadas apófisis transversas, son tan grandes y planas que llegan a superponerse unas con otras, formando con las costillas una especie de armadura. Se ha sugerido que esta extraña anatomía de las caja torácica puede servir para dar rigidez al cuerpo de la ballena, pero esto casa mal con las observaciones de la gran flexibilidad que tienen las ballenas francas pigmeas vivas. Como otras ballenas, la ballena franca pigmea tiene un saco hinchable de función desconocida conectado a la faringe, pero mientras en las demás especies la posición del saco es central, en la ballena franca pigmea el saco se sitúa en el lado derecho del cuerpo. Es mucho lo que aún se ignora de este curioso animal.

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