miércoles, 23 de diciembre de 2009

¡Oh, sé una buena chica, bésame!


No, no te has equivocado de bitácora. El título de hoy, "¡Oh, sé una buena chica, bésame!" no es más que la traducción de la frase "Oh, Be A Fine Girl, Kiss Me!", regla mnemotécnica que se utiliza en inglés para recordar la clasificación de las estrellas por clases espectrales o, lo que es lo mismo, por temperatura. Lamentablemente, la frase en español no tiene los mismos efectos (los mnemotécnicos, quiero decir). La regla correspondiente en español, más prosaica, es "Otros Buenos Astrónomos Fueron Galileo, Kepler, Messier".

Las iniciales de las palabras de las reglas forman la serie OBAFGKM, que enumera las diferentes clases espectrales en orden decreciente de temperatura. Esta clasificación se conoce también con el nombre de clasificación espectral de Harvard, ya que fue esbozada por Edward Charles Pickering en 1890 y perfeccionada en 1901 por Annie Jump Cannon, ambos astrónomos de aquella universidad.

Las estrellas de clase O son estrellas gigantes muy calientes (más de 28.000 ºC) y luminosas, de color azul; la mayor parte de su energía se emite en forma de rayos ultravioletas. Por ejemplo, la estrella Naos, de la constelación de la Popa, tiene una temperatura superficial de 42.000 ºC y emite casi un millón de veces más energía que el Sol.

Las estrellas de clase B son también gigantes, de color blanco azulado, calientes (de 9.600 a 28.000 °C) y muy luminosas. Las estrellas de clase B, como las de clase O, se consumen muy deprisa, así que su vida es muy corta, de unos pocos millones de años. Por ejemplo, Rigel, la estrella más brillante de Orión, tiene una temperatura de 11.000 ºC y una luminosidad 66.000 veces mayor que la del Sol.

La clase A comprende gran parte de las estrellas visibles a simple vista. Son estrellas blancas, con una temperatura de entre 7.100 y 9.600 ºC. Sirio, la estrella más brillante del firmamento, pertenece a la clase A.

La clase F incluye estrellas de color blanco amarillento, con una temperatura superficial de entre 5.700 y 7.100 ºC, como la estrella Polar.

Nuestro Sol es una estrella de clase G. Son estrellas amarillas con una temperatura de entre 4.600 y 5.700 ºC.

Las estrellas de la clase K son de color amarillo anaranjado, más frías que el Sol (de 3.200 a 4.600 ºC). Algunas, como Antares, son gigantes, mientras que otras, como Alfa Centauri B, tienen un tamaño parecido al del Sol.

Las estrellas de clase M son las enanas rojas, que constituyen el 90% de todas las estrellas del Universo. Su temperatura se encuentra entre 1.700 y 3.200 ºC. La estrella Próxima Centauri pertenece a esta clase.

Más recientemente, se han añadido nuevas clases en ambos extremos de la clasificación, que ha quedado en la forma WOBAFGKMLT. Que yo sepa, las reglas mnemotécnicas no se han actualizado en consecuencia.

Las estrellas de clase W son las llamadas estrellas de Wolf-Rayet, estrellas azules super luminosas con una temperatura de más de 70.000 ºC.

La clase L comprende las enanas marrones, estrellas con masa insuficiente para desarrollar reacciones nucleares. Son relativamente frías (de 1.200 a 1.700 ºC) y emiten principalmente en el infrarrojo.

La clase T está formada por las estrellas T Tauri, de muy baja masa. Su temperatura es inferior a 1.200 ºC y suelen estar rodeadas de discos de polvo y gas.

Además de la serie de tipos espectrales en función de la temperatura existen algunas clases especiales de estrellas, como C, que comprende viejas estrellas gigantes rojas ricas en carbono (y se subdivide en las clases R, N y S), y D, la clase de las enanas blancas, como Sirio B.

2 comentarios:

  1. Esto lo había escuchado en un podcast pero no me quedé con la frase ! Ahora si queda apuntada.

    Me pregunto si existirán estrellas del de tamaños enormes con temperaturas bajas, o estrellas de tamaños T con temperaturas W.
    Las clasificaciones imagino se podrán complicar muchísimo, mirando en wiki, he visto esto: "HD 269810 está catalogada como una gigante azul de tipo espectral O2III(f)" Me fascina todo esto, lastima que mis conocimientos sean tan limitados en este aspecto

    Saludos !

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  2. La primera vez que me encontré con una regla nemotécnica que sobre el tema fue en un librito que os aconsejo compréis si le encontrais en cualquier librería de viejo: Visado para el Futuro de Jose Luis Miravitlles. La frase española era bastante tonta, pero se me quedó grabada como el resto del libro. Oh Bien Al Fin Ganó KiloMetros. Por cierto, que este libro, de los años 60, hablaba del CERN (del primitivo), tan de moda en estos momentos.

    Como el primer beso, el primer libro de divulgación nunca se olvida.

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