lunes, 11 de abril de 2016

El caracol de hierro

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Las fumarolas hidrotermales de las dorsales oceánicas albergan una fauna particular muy rica, que depende para su subsistencia de microorganismos quimiosintéticos que a su vez se alimentan de los minerales que emanan de las fumarolas.

En algunas de esas fumarolas, en el océano Índico, a unos 2 500 metros de profundidad, habita el caracol llamado Chrysomallon squamiferum, descubierto en 2001, aunque no fue formalmente descrito hasta 2015. Los primeros ejemplares de esta especie se encontraron en la base de las fumarolas negras del campo de fuentes hidrotermales Kairei, en la Dorsal Central del Índico, que separa las placas africana e indoaustraliana, cerca del punto triple de la isla Rodrigues, donde se une también la placa antártica. Más tarde se encontraron otras dos poblaciones de este caracol en el campo Solitaire, cerca de Mauricio, y en la Dorsal Sudoccidental del Índico, entre la placa africana y la antártica, en el campo de fumarolas de Longqi. Los caracoles de cada una de las tres localidades presentan diferencias de coloración: los de Solitaire tienen el pie blanquecino y la concha amarilla, los de Kairei son de un color marrón uniforme, y los de Longqi de color gris oscuro, casi negro; pero los análisis genéticos indican que todas pertenecen a la misma especie.



Este caracol es uno de los más grandes de su familia: la longitud media de la concha es de 35 milímetros, y supera los 45 milímetros en algunos ejemplares. La concha de Chrysomallon squamiferum consta de tres capas. La más interna está hecha de carbonato cálcico en forma de cristales de aragonito, como en otros caracoles; la capa intermedia, hecha de proteínas llamadas conquiolinas, es equivalente al periostraco que constituye la capa más externa de la mayor parte de los caracoles. Porque la capa más externa es exclusiva de esta especie; está formada por sulfuros de hierro y mide unas treinta micras de espesor. Esta capa externa confiere a la concha una resistencia extraordinaria y minimiza la formación de grietas cuando se ve sometida a compresión, por ejemplo por las pinzas de un cangrejo. Este caracol es el único animal conocido que utiliza los sulfuros de hierro en su esqueleto.

El pie el caracol está acorazado con unas escamas, llamadas escleritos, formadas también por dos minerales de sulfuro de hierro: pirita(FeS2) y greigita (Fe3S4). Los escleritos de los caracoles de la población de Solitaire, sin embargo, carecen de hierro; por eso son de color blanco. Esta ausencia de hierro se debe probablemente a que este metal no está presente en cantidad suficiente en las zona. Este sería un caso en el que la química del ambiente influye en el aspecto externo de un ser vivo. En la población de Kairei, donde los caracoles son, por el contrario, casi negros, la proporción de greigita es muy alta, y los escleritos son fuertemente magnéticos; estos caracoles se pegan literalmente a los imanes. No se conoce la función de estas escamas; se supone que pueden servir como defensa frente a otras especies de caracoles carnívoros, o como una manera de librarse del tóxico hierro. Quizá ambas hipótesis sean válidas, que lo uno no impide lo otro.

Chrysomallon squamiferum no necesita buscar activamente su alimento; aparentemente, lo obtiene de una colonia de bacterias quimiosintéticas que alberga en una glándula esofágica hipertrofiada. También en la superficie de los escleritos vive una gran diversidad de microorganismos.

¿Y a quíen le importa este caracol?, se puede preguntar el lector. Si ha llegado hasta aquí, sospecho que al propio lector, aunque sea un poquito. A mí también me importa; si no, no escribiría sobre él. Pero hay alguien más interesado por esta especie. El ejército de los Estados Unidos está investigando la concha de Chrysomallon squamiferum en busca de inspiración para el diseño de blindajes de uso militar. Aunque la investigación podría ser útil para el desarrollo de nuevos materiales para la fabricación de cascos, vehículos, tuberías... Para que luego digan que la exploración de los confines del mundo no sirve para nada.

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