lunes, 13 de junio de 2011

Ni física ni química

(Segunda contribución de El neutrino al XX Carnaval de la Física, organizado por Resistencia Nvmantina.)

Hoy termina la serie Física o química de Antena 3. En esta última temporada, el momento culminante ha sido la muerte de Fer, escena que, al menos desde el punto de vista de la Física, dejaba mucho que desear. El tal Fer, un tirillas de 17 años, debe de estar seguramente por debajo de los 70 kilos de peso que corresponden al percentil 50 de su edad. Sin embargo, al recibir por sorpresa un tiro de escopeta disparado a corta distancia, se mantiene en pie, imperturbable; no se cae al suelo. ¿Dónde queda la conservación del momento lineal? (Eso por no hablar de su camisa, llena de sangre pero intacta, sin agujeros.)



El momento lineal, cantidad de movimiento o ímpetu es el producto de la masa de un cuerpo por su velocidad. Hace ya tiempo dije aquí que lo que importa para medir el daño que causa un golpe es la energía cinética del proyectil, pero en este caso lo que queremos evaluar no es la intensidad del golpe, sino el impulso que comunica al cuerpo que lo recibe. Eso es el momento lineal. La Física nos dice que el momento lineal total de un sistema aislado permanece invariable. En nuestro caso, el sistema está formado por Fer y los perdigones disparados por la escopeta. (Sí, ya sé que existen cartuchos de escopeta que sólo contienen un proyectil, pero la cantidad de proyectiles es irrelevante; lo único que importa es la masa total y la velocidad a la que se desplaza.) Inicialmente, Fer está inmóvil, y los perdigones se mueven hacia él a una velocidad, según las referencias consultadas, de entre 330 y 500 metros por segundo. Así pues, el momento de Fer es nulo, puesto que su velocidad también es nula, y el momento total del sistema es igual al momento de los perdigones. La masa total de los proyectiles de un cartucho de escopeta varía entre 24 y 56 gramos, así que con las velocidades indicadas, el valor del momento del sistema se encuentra entre 8 y 28 kg m/s. Después del impacto, sólo tenemos a Fer, cuyo peso se ha incrementado en esos pocos gramos. Para que el momento se conserve, Fer debe desplazarse hacia atrás con una velocidad, si le suponemos generosamente los 70 kilos de peso de media de su edad, de entre 0,4 y 1,44 km/h. Pero esto no dice mucho. A mí, al menos, no me aclara si se cae o no. Para eso, lo mejor es comparar con otros casos con los que podemos estar más familiarizados.

El récord de velocidad en el saque de tenis lo tiene Andy Roddick, con 250 km/h. Como la pelota de tenis pesa entre 56 y 59 gramos, un pelotazo a esa velocidad tiene un momento lineal de 4 kg m/s. El momento del disparo de perdigones es como mínimo el doble. ¿No te desequilibran dos pelotazos simultáneos de Andy Roddick? Más ímpetu tiene un balonazo disparado por Roberto Carlos a 150 km/h. El balón de fútbol pesa entre 410 y 450 gramos, así que el momento de ese cañonazo es de 17 ó 18 kg m/s, y seguramente se llevaría por delante a un portero desprevenido. Aún mayor es el impulso de una patada con giro (dolio chagui) de taekwondo bien dada, entre 20 y 45 kg m/s, y ésta sí que te tira al suelo de sobra, sobre todo si te pilla por sorpresa.

Ahora que lo pienso, no sé por qué le estoy exigiendo coherencia física a una serie que no se caracteriza precisamente por la verosimilitud de sus personajes, situaciones... Nunca he visto unos alumnos con tanto tiempo libre, ni un colegio o instituto con menos alumnos y profesores. Y hablando de los profesores, en lo poco que he visto de la serie (aunque aun así he visto más de lo que me habría gustado) jamás ha aparecido un profesor de ciencias. Sólo Arturo, que es el profesor de biología, pero en realidad es médico, una profesión guay. Los científicos no molan; ya sabemos que son todos unos friquis y unos chiflados, y que no tienen vida social. La Física y la Química están bien para el juego de palabras del título, pero nada más. En fin.