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| Diplodocus (Charles Knight, 1911) |
Cuando los paleontólogos descubrieron los primeros saurópodos, los grandes dinosaurios de cuello largo como el
Diplodocus y el brontosaurio, con más sensatez que rigor científico recurrieron a los animales vivientes de cuello largo, como la jirafa y el cisne, como modelos para la reconstrucción del aspecto de aquellos extintos gigantes. Así pues, representaban a los dinosaurios con el cuello arqueado hacia arriba, casi vertical. (Sin embargo, al montar los fósiles en los museos, el espacio disponible hizo que en muchos casos, el cuello se situase en posición horizontal.)