miércoles, 20 de noviembre de 2013

Franklin y Richman, cara y cruz de la electricidad

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Benjamin Franklin atrayendo la electricidad del cielo
(Benjamin West, 1816)
(Contribución de El neutrino a la XLVI edición del Carnaval de la Fïsica, organizada por Gravedad Cero)

(Publicado originalmente en Madrid Sindical)

El 15 de junio de 1752, en Filadelfia, Benjamin Franklin realizó su famoso experimento en el que, con la ayuda de una cometa y una llave, demostró la naturaleza eléctrica de rayos y relámpagos. ¿O no lo hizo? Resulta sorprendente que en los escritos de Franklin no aparece ninguna mención de los resultados del experimento, que no fueron publicados hasta 1767, en el libro History and Present Status of Electricity de Joseph Priestley.



Lo que sí dejó escrito Franklin fue una advertencia sobre la peligrosidad de su experimento: el riesgo mortal de recibir un rayo a través de una cometa ya era bien conocido en la época. Si realmente llevó a cabo el experimento, no fue de la manera que se suele describir, sujetando el hilo de la cometa con la mano, sino probablemente utilizando una cometa cautiva para captar cargas eléctricas de una nube de tormenta y almacenarlas en una botella de Leiden, una forma primitiva de condensador. Pero hay quien piensa que Franklin nunca llevó a la práctica el experimento, y sólo publicó la propuesta, en 1750, como una broma destinada a sus detractores, sobre todo los británicos de la Royal Society, que ridiculizaban sus hipótesis sobre la electricidad atmosférica.

A pesar de todo, las ideas de Franklin fueron acogidas con seriedad en Europa continental. Aunque más que por el experimento de la cometa, los científicos europeos se decantaron por otro experimento semejante, también ideado por Franklin, en el que las cargas eléctricas atmosféricas se captaban con la ayuda de una barra de hierro. O sea, un pararrayos. El primero que realizó el experimento en Europa, el 10 de mayo de 1752, fue el francés Thomas-François Dalibard, usando una barra de hierro de quince metros. Pero el más (tristemente) célebre fue Georg Wilhelm Richman.

La muerte de Richman
Richman fue un científico ruso de origen germánico, nacido el 11 de julio de 1711 en Pernau (hoy Pärnu, en Estonia). Investigó en diversos campos de la física, como la electricidad, la calorimetría, el magnetismo, la óptica… y fue colaborador de Mijaíl Lomonósov, uno de los científicos rusos más importantes de la época. Miembro de la Academia Rusa de Ciencias en San Petersburgo, en 1744 Richman llegó a ser director del departamento de Física de dicha institución.

El 6 de agosto de 1753, Richman se encontraba en una reunión de la Academia cuando se escuchó un trueno. El científico quiso aprovechar la ocasión para repetir el experimento de Dalibard y regresó inmediatamente a su casa acompañado de su grabador para inmortalizar el momento. (En aquella época anterior a la fotografía, el arte del grabado se encontraba en su apogeo.) Durante el experimento, una esfera luminosa, probablemente un rayo globular, recorrió la barra de hierro y golpeó en la cabeza a Richman, que murió en el acto con una marca roja en la frente, la ropa quemada y los zapatos reventados. En la explosión que siguió, la puerta se rompió y se salió de sus goznes, y el grabador fue arrojado al suelo.

El trágico accidente mostró los peligros de la experimentación eléctrica sin toma de tierra. Richman fue la primera persona de la historia que murió realizando un experimento con electricidad. En su libro sobre la historia de la electricidad citado al principio, Priestley escribió: “No todo electricista puede morir de manera tan gloriosa como el justamente envidiado Richman”.

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