lunes, 14 de noviembre de 2011

El viento mueve montañas

(Publicado originalmente en Madrid Sindical)

Cuando una masa de aire húmedo encuentra en su camino una cadena montañosa, se ve obligada a elevarse; esta ascensión provoca el enfriamiento del aire y la condensación de la humedad en forma de lluvia. El aire que cruza las cumbres llega mucho más seco a la otra vertiente, de manera que el clima a ese otro lado de la cordillera es árido. Este efecto se conoce con el nombre de “sombra pluviométrica”.


Las intensas precipitaciones en la vertiente expuesta a los vientos húmedos ocasionan un aumento de la erosión producida por el agua, mientras que en la vertiente opuesta, más seca, la erosión es mucho menor. En una cadena montañosa tectónicamente activa, esto es, que se encuentra aún en formación, elevándose lentamente a lo largo de los siglos, esta asimetría en la erosión provocará teóricamente el desplazamiento de la línea divisoria de las aguas, o línea de cumbres, hacia la vertiente seca de la cordillera.

Este desplazamiento teórico es difícil de observar en la naturaleza por la lentitud con la que ocurre. Hace unos meses, Stéphane Bonnet, investigador del Laboratorio de Geociencias de Rennes (Francia), ha publicado los resultados de sus experimentos en laboratorio, en los que ha recreado a escala un relieve activo afectado por precipitaciones asimétricas. Estos experimentos generan unos relieves de aspecto muy realista, en los que, como era de esperar, la divisoria de las aguas se desplaza en la dirección del viento, o sea, hacia la vertiente más seca de la cordillera; además, en los experimentos se observa que en esa vertiente las cuencas hidrográficas se subdividen debido a la aparición progresiva de crestas perpendiculares a la cordillera principal.

Estos resultados experimentales concuerdan con la orografía de ciertas cordilleras activas, como la Sierra del Aconquija, en Argentina. La Sierra del Aconquija forma parte de la cordillera de los Andes, y es la divisoria natural entre las provincias argentinas de Catamarca y Tucumán. Con una altitud máxima de 5552 metros en los nevados del Cerro del Bolsón, tiene una longitud de 105 kilómetros y una anchura de entre 40 y 60, y corre en dirección noreste-suroeste. La línea de las cumbres es una arista áspera, casi continua y de altitud uniforme; la Sierra del Aconquija es una cadena montañosa joven, que aún se está formando. En la abrupta ladera oriental, expuesta a los vientos húmedos procedentes del Atlántico y recorrida por ríos rápidos y caudalosos, se escalonan, de arriba abajo, las nieves perpetuas, las praderas de montaña, el bosque de montaña y la selva subtropical, llamada “yunga”. La ladera occidental, en cambio, es árida y rocosa, con escasa vegetación, formada principalmente por arbustos espinosos adaptados al clima desértico. Según un estudio del propio Stéphane Bonnet, la divisoria de la sierra del Aconquija está desplazándose hacia el oeste con una velocidad de alrededor de un milímetro por año desde hace unos tres millones de años, cuando la elevación de la sierra alcanzó una altitud suficiente para perturbar la circulación atmosférica. La línea de las cumbres se ha desplazado en total unos tres kilómetros. Los vientos pueden mover montañas.

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