miércoles, 4 de febrero de 2015

Cómo ocultar un mensaje secreto en un huevo

Giovanni Battista della Porta, también conocido como Giambattista della Porta, nacido en Vico Equense hacia 1535 y muerto en Nápoles el 4 de febrero de 1615, hace hoy 400 años, fue un hombre renacentista en todos los sentidos. Fue ocultista, astrólogo, alquimista, matemático, meteorólogo, naturalista y dramaturgo. Y además, vivió en el Renacimiento.

Escribió tratados científicos de diversas materias, como óptica, geología, medicina, farmacología, metalurgia, agricultura...



Entre sus muchas actividades, se dedicó también a la criptografía. En su libro Furtivis Literarum Notis, vulgo de ziferis, de 1563, expuso los conocimientos criptográficos de la época. Fue el primero en desarrollar una técnica de cifrado por sustitución digráfica, en la que cada par de letras se reemplaza por un símbolo diferente. También propuso un sistema de cifrado por sustitución polialfabética, que utilizaba once alfabetos diferentes y que se utilizó eficazmente durante tres siglos; y sentó las bases de la técnica de ataque por palabra probable, que consiste en suponer la existencia de una palabra probable en el mensaje cifrado; si la palabra elegida es correcta puede ser posible deducir la clave del mensaje.

Della Porta, por su afición al ocultismo, tuvo algunos problemas con la Inquisición. Aunque nunca fue encarcelado, algunos de sus amigos sí pasaron temporadas a la sombra. Para comunicarse con ellos, della Porta inventó un método que le permitía enviar mensajes en el interior de huevos duros.

En aquella época era habitual llevar alimentos a los presos, aunque los guardianes registraban todo lo que entraba. Todo, menos los huevos. Della Porta escribía los mensajes en los huevos crudos con una mezcla de alumbre y pigmentos vegetales. Como la cáscara del huevo es porosa, la tinta penetraba hasta el interior. Cuando la tinta estaba seca, cocía el huevo, de manera que la tinta que quedaba en el exterior se borraba. Los guardias de la prisión no veían nada fuera de lo normal en el huevo, y lo dejaban pasar. Pero cuando el preso pelaba el huevo duro, el mensaje aparecía impreso en la clara. Supongo que no se lo comería...

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