lunes, 11 de marzo de 2013

Nuevo podcast: Una libélula viajera

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(Ampliación de la entrada publicada en junio de 2009.)

Pantala flavescens es una discreta libélula de tamaño medio, con la cabeza amarillenta o rojiza; el cuerpo, peludo, es de color entre amarillo y dorado, a veces pardo o aceitunado, recorrido por una línea oscura. Las alas suelen ser transparentes, con una pequeña mancha amarilla en el extremo del borde delantero, aunque las alas de los machos suelen ser más oscuras que las de las hembras; en algunos ejemplares las alas están completamente teñidas de un color amarillo, pardo o verdoso. Mide hasta 4,5 centímetros de longitud y entre 7,2 y 8,4 centímetros de envergadura. Es la libélula más extendida del planeta; sólo está ausente en Europa, el norte de Asia y de África, la mayor parte de Canadá, el oeste de los Estados Unidos, el sur de Chile y Argentina, Tasmania, Nueva Zelanda y la Antártida. En las islas Canarias se la ha observado esporádicamente. Se la encuentra incluso en la isla de Pascua, donde se han observado ejemplares con las alas negras, y fue la primera libélula que colonizó el atolón Bikini después de los ensayos nucleares que se realizaron allí entre años 1946 y 1958.


Pantala flavescens (Jeevan Jose, 2010)
Se trata de una especie migratoria que busca lugares húmedos; como todas las libélulas, necesita el agua dulce para reproducirse. Aunque no es muy exigente: Las larvas, de 2,5 centímetros de longitud y de color verde claro con manchas marrones, se desarrollan en un periodo de tiempo muy corto, entre 35 y 65 días, lo que les permite reproducirse en aguas temporales, o incluso en piscinas.

En la India y el sudeste asiático, Pantala flavescens se desplaza con los monzones. En latitudes más altas, como en el sur de Australia y en la región de los Grandes Lagos entre Estados Unidos y Canadá, el clima es demasiado frío para invernar, y nuevos migrantes tienen que colonizar cada año esas regiones. En la isla de Pascua, demasiado alejada de cualquier otra tierra, han renunciado a emigrar. Pantala flavescens es una voladora excelente: alcanza una velocidad de 5 metros por segundo, y se la ha registrado hasta una altitud de 6.200 metros, en el Himalaya. Suele volar en grandes enjambres; en una ocasión se observó una nube de libélulas que cubría 34 kilómetros cuadrados.

Hace pocos años, el biólogo marino Charles Anderson descubrió que Pantala flavescens es el insecto que realiza la migración más larga, doblando la distancia que recorren las mariposas monarca (Danaus plexippus) en América del Norte. Y además lo hace sobre mar abierto, desde la India, a través de las Maldivas, hasta África.

Todos los años, desde octubre hasta diciembre, millones de libélulas llegan en oleadas a las islas Maldivas, donde permanecen unos pocos días. Casi todas pertenecen a la especie Pantala flavescens, aunque hay también unas pocas de otras especies. Las observaciones en la India, en las Maldivas y en navíos en alta mar indican que las libélulas se mueven de norte a sur, desde el sur de la India hasta los atolones más meridionales de las Maldivas. Meses más tarde, entre abril y junio, las libélulas realizan el recorrido inverso. Por sí misma, esta migración ya es sorprendente: Las Maldivas se extienden entre 500 y 1.000 kilómetros al sur de la India y son islas coralinas desprovistas de agua dulce en superficie. Aparentemente, las libélulas, volando a una altitud de más de 1.000 metros, acompañan el movimiento de la zona de convergencia intertropical, un cinturón de bajas presiones que rodea la Tierra en la zona ecuatorial y que se mueve hacia el sur desde octubre hasta diciembre.

Pero el viaje no termina ahí. En noviembre, las libélulas aparecen en el norte de las Seychelles, a 2.700 kilómetros de la India, y en diciembre llegan al atolón de Aldabra, 1.000 kilómetros más al suroeste. Más tarde, las libélulas se presentan en gran número en el este y el sur de África: en Tanzania y Mozambique entre diciembre y enero, y en Uganda entre marzo y abril, y después en septiembre. La ruta y las fechas coinciden con los vientos que acompañan a la zona de convergencia intertropical; esto sugiere que las libélulas se sirven de esos vientos para migrar desde la India hasta el sur de África, en un viaje de ida y vuelta de más de 15.000 kilómetros, al tiempo que aprovechan sucesivamente los monzones de la India y las estaciones lluviosas de África para reproducirse. Pero no son los mismos individuos los que realizan todo el viaje: al igual que ocurre con las mariposas monarca, hacen falta cuatro generaciones para completar el recorrido.

Desgraciadamente para las libélulas, otros animales también se aprovechan de esos mismos vientos para sus migraciones. Entre ellos hay varias especies de aves insectívoras, como cucos, chotacabras y halcones abejeros; probablemente muchas de ellas se alimenten de las libélulas durante su viaje. Sólo las libélulas más fuertes y más rápidas sobrevivirán.

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